Gonzalo Torrente Ballester

Dice que el Tormes es el más famoso de los ríos, por habitar su dama en sus riveras

Con razón, sabio Tormes, te reputo

por el más venerable, el más glorioso

río de cuantos, con caudal undoso

al mar le pagan líquido tributo.

No hurtaré al padre Tajo su atributo

luciente, porque seas más famoso;

más cantaré tus glorias, armonioso

a culta lira, o pastoril cañuto.

A los futuros siglos envidiado

será tu nombre, no porque su amena

frondosa margen tantos cisnes cría

sino por estampar (río sagrado)

su rostro en su cristal, su pie en su arena,

mi bella y donosísima María.

Gallego de nacimiento, viajó por toda España y llegó con 65 años a Salamanca, concretamente a la Gran Vía (donde vivía) y fue profesor de Lengua y Literatura hasta su jubilación, en el instituto Torres Villarroel, autor con el que cerraremos la ruta.

Además de profesor, ejerció como traductor y periodista, ya que publicó numerosos artículos en prensa, como ABC, y en revistas, como Arriba España, junto a Eugenio d’Ors o Escorial, junto a Dionisio Ridruejo o Luis Rosales. También fue guionista de cine y autor de La saga/fuga de J.B. y Los gozos y las sombras, trilogía que se volvió, como diríamos hoy, viral, con la adaptación televisiva de los años 80. Por cierto, con lo que ganó pudo retirarse a Mallorca durante un año, donde siguió escribiendo. Los gozos y las sombras se sitúa una imaginaria villa de Galicia, que en realidad es Bueu, en la que intentan convivir el antiguo régimen señorial, el del pazo, y la sociedad industrializada, representada por Cayetano Salgado.

Torrente Ballester formó parte de la vida cultural de la ciudad. Entre tantos otros reconocimientos, es Hijo adoptivo de Salamanca, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Salamanca, Premio Cervantes y miembro de la RAE, con el discurso Acerca del novelista y su arte, al que le responde Camilo José Cela.

Luis Martín Santos

La Plaza Mayor está también vinculada a otro gran novelista, que estudió Medicina en Salamanca y se convirtió en médico con 22 añitos.

Luis Martín Santos revolucionaría el mundo de la psiquiatría con sus teorías; y el mundo de la literatura con la aclamada Tiempo de Silencio, publicada en 1962. Dos años después murió su mujer en un misterioso accidente doméstico y, poco más tarde, en un misterioso accidente de coche, fallecería él. Por cierto, dos días antes de morir, estaba de viaje en Salamanca.

Precisamente, según cuentan sus hijos, estaba buscando localizaciones para su siguiente obra, que quedó incompleta y olvidada: Tiempo de destrucción. Rescatamos el capítulo ocho, La ciudad de piedras doradas, donde habla de Salamanca y de su Plaza Mayor:

Y fue llegado el momento en que hubo de trasladarse, para continuar su aprendizaje, a la ciudad de las doradas piedras, a la más antigua sede universitaria castellana, a la casi-Roma eterna cuyo vientre hinchan numerosas catedrales, que enhechiza los espíritus de cuantos la conocen y cuyo corazón batiente es una plaza giroscópica a despecho de su cuadrangular figura, con orgiásticos dispositivos luminosos las noches de septiembre y con rígida discriminación de sexos deambulantes.


Nos vamos a otra plaza, la Plaza de los Bandos, donde visitaremos a una escritora salmantina –y gallega de adopción– muy internacional, que gustaba de acudir a las tertulias con su amigo Torrente Ballester, gallego –y salmantino de adopción–, al que dejamos tomando su café en el Novelty: Carmen Martín Gaite. Antes de llegar a la plaza de los bandos, pasaremos por el Casino, una de las ambientaciones de Entre visillos.


Biografía:

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