Matilde Cherner

Que el mundo entero se horrorice de sí mismo, al ver denunciados por nosotros los hechos tan repugnantes, tan monstruosos, tan horribles, tan sacrílegos, que a la sombra de la prostitución legal de una mujer se amparan.

¿Es Dios, es el mundo, quien nos marcó tan distintos destinos? ¿O es que el hombre, duro y egoísta, les impone a ellas su virtud, como a nosotras nuestra impureza?

Estos son dos fragmentos de la segunda novela de Matilde Cherner: María Magdalena. Y lo citamos en el antiguo barrio de Los Milagros, porque es una de las ambientaciones de la novela y, hace no muchos años, un importante enclave del Barrio Chino, donde había varios prostíbulos, como los de la calle Cervantes.

Calle Cervantes

La novela, de corte costumbrista, se anticipó un año a La desheredada de Galdós, al tratar abiertamente el tema de la prostitución. La protagonista, María Magdalena, es una joven que arrastra su vida triste por la oscura ciudad de Salamanca, tras la muerte de su madre, y acaba en el barrio de los Milagros, en una casa regentada por una vieja a la que los estudiantes llaman Celestina. María Magdalena pinta un cuadro realista de la ciudad a través de unas memorias que reflejan la injusticia de la protagonista e invitan a la reflexión.

Matilde Cherner fue una escritora que cultivó poesía, narrativa, ensayo, teatro, zarzuelas, críticas literarias y gran cantidad de artículos periodísticos. Defendió la libertad y la igualdad, y luchó contra la discriminación de la mujer, como se refleja en Las mujeres pintadas por sí mismas. Cartas a Sofía. Pudo, incluso, participar en una de las conspiraciones contra Alfonso XII, como se revela en una de sus cartas.

Ella nació en 1833, en un ambiente, probablemente, poco acorde la formación liberal y progresista que recibió. Su madre era de Aldeadávila, escenario que utilizó en algunos de sus cuentos, como La venganza, en el que relata el amor imposible entre una joven local y un contrabandista en la frontera portuguesa.

Oculta tras el seudónimo de Rafael Luna (su segundo nombre era Rafaela, y su tercer apellido, Luna), se siente respetada en el ambiente literario del XIX, aunque muchos de sus textos, sobre temas tabú, fueron censurados y no pudieron ser publicados, porque sufrió la censura, la incomprensión de su ciudad y de su tiempo.

Además, tuvo que superar varias injusticias, como cuando adelantaron el estreno de una obra dramática de Núñez de Arce con un argumento similar al que tenía ya preparado Cherner, que no pudo representarlo; como cuando la acusaron de plagio contra Agustín Fernando de la Serna, cuando fue al revés, y la prensa la acusó sin piedad; como cuando Leopoldo Alas Clarín arremete abiertamente contra ella en su artículo Las literatas.

A los pocos meses de su publicación de María Magdalena, la autora falleció repentinamente en su domicilio, circunstancia que hizo sospechar que podía tratarse de un suicidio. Tenía 47 años. Tras su muerte, una necrológica de La Época decía así:

Merece un lugar entre los buenos escritores. Matilde Cherner era pobre y era mujer. ¡Quién es capaz de comprender los esfuerzos que ha necesitado emplear para cultivar las letras! Nadie se acordará mañana de la pobre escritora.

Así que nosotros, hoy, la recordamos.

Charo Ruano

También destacaremos a otra periodista y escritora salmantina: Charo Ruano, que dirigió y presentó el programa cultural El cuarto de atrás, en Televisión Salamanca. Charo Ruano es, además, poeta y colaboradora habitual en prensa y radio, lectora voraz, y miembro de El legado de las mujeres, una asociación que busca rescatar el legado de mujeres de todas las épocas y todas las materias en incorporarlo en los libros de texto. Una de esas mujeres es Matilde Cherner.

El barrio de los Milagros fue un barrio marginal de Salamanca, pequeño, denso y escondido, como lo describe José Juanes en su libro Los milagros y sus gentes. Hoy no queda nada de su pequeñez, densidad o escondite. La Vaguada es un barrio próspero, tranquilo y verde; como su propio nombre indica, vaguada es un camino por donde van las aguas de las corrientes naturales, aunque no las veamos a simple vista.

Un camino que conecta con el Tormes, río al que Carmen Martín Gaite describe así en Esta es mi tierra:

El Tormes viene de la sierra de Gredos y ha pasado de tierras de Ávila a esta provincia, cruzando por Béjar; cuando salga de Salamanca, se dirigirá a Ledesma, serpenteando entre altas márgenes pedregosas, ya en busca del Duero, al que afluye por la ribera izquierda de un pueblo fronterizo con Portugal: Villarino de los Aires.

Un río que inspiró numerosos versos, como los de Unamuno, que le dedica este soneto Al Tormes:

Desde Gredos, espalda de Castilla,
rodando, Tormes, sobre tu dehesa,
pasas brezando el sueño de Teresa
junto a Alba la ducal dormida villa.

De La Flecha gozándote en la orilla
un punto te detienes en la presa
que el soto de Fray Luis cantando besa
y con tu canto animas al que trilla.

De Salamanca, cristalino espejo,
retratas luego sus doradas torres,
pasas solemne bajo el puente viejo

de los romanos y el hortal recorres
que Meléndez cantara. Tu consejo
no de mi pecho, Tormes mío, borres.


Con esta preciosa vista de la moderna ciudad que hemos visitado, ponemos fin a nuestro nuestro camino lleno de historia y de letras, ponemos fin a la ruta Las letras modernas. Pero no es el final, este preciso punto es también es el inicio de la ruta Las letras antiguas, así que te proponemos que viajes al pasado recorriendo la ciudad de Salamanca con la primera parte de La ruta de las letras.


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